
El pasado 4 de octubre, junto con mis compañeros de marketing y publicidad, tuvimos la oportunidad de visitar 42 Urduliz, un campus de programación gratuito e innovador en la Torre Urduliz, Bizkaia. Ya había estado allí antes con mi clase de informática de 4º de la ESO, así que era curioso volver y ver cómo había cambiado mi perspectiva. La primera vez lo veía todo un poco complicado y fascinante al mismo tiempo; esta vez, ya sabía un poco qué esperar, pero igualmente me sorprendió el ambiente: estudiantes concentrados en sus proyectos, pantallas llenas de código y espacios diseñados para que todos pudiéramos colaborar y aprender a nuestro ritmo.
La primera actividad del día fue entrenar una inteligencia artificial para diferenciar entre gatos y perros. Al principio pensé que sería imposible, pero recordando lo que aprendí en mi visita anterior y trabajando con mis compañeros, pronto empezamos a entender cómo funcionaba. Fue muy divertido ver cómo al principio la IA cometía errores absurdos y luego, poco a poco, acertaba cada vez más. Me hizo darme cuenta de lo potente que es la inteligencia artificial y de lo útil que puede ser cuando sabes cómo aplicarla. Además, me encantó poder experimentar con algo que normalmente solo ves en noticias o vídeos.
Después hicimos un juego de programación, y aunque parecía un reto técnico, terminó siendo de las partes más entretenidas del día. Recordé un poco los ejercicios de mi clase de informática, pero ahora con más libertad para probar cosas y compartir ideas con mis compañeros de marketing. Cuando el juego finalmente funcionó, la sensación de logro fue enorme, y el hecho de hacerlo en equipo hizo que todo fuera mucho más divertido.
Más allá de las actividades, lo que más me impactó fue ver cómo se aprende en 42 Urduliz. No hay profesores tradicionales; todo se basa en proyectos y colaboración. Esto me recordó que la mejor manera de aprender es haciendo, equivocándose y compartiendo con otros. También me hizo reflexionar sobre la importancia de la creatividad, la paciencia y el trabajo en equipo, habilidades que son útiles no solo en informática, sino en cualquier área.
Al final del día, mientras nos despedíamos, pensé que volver a 42 Urduliz fue aún más enriquecedor que la primera vez. Aprendí cosas nuevas sobre programación e inteligencia artificial, pero también reforcé la idea de que aprender puede ser divertido y emocionante si te atreves a salir de lo tradicional. Experiencias como esta hacen que uno quiera seguir explorando y aprendiendo, y me dejaron con ganas de probar nuevos retos digitales junto a mis compañeros.
Deja un comentario