
Hace un tiempo, empecé a fijarme un poco más en cómo uso las redes sociales, sobre todo en el contenido relacionado con marketing. Antes lo hacía sin pensar demasiado, simplemente pasando publicaciones y consumiendo contenido de forma bastante automática.
Con el paso del tiempo, fui cambiando un poco esa forma de verlo. Empecé a detenerme más en lo que veía: cómo están hechas las publicaciones, qué intentan transmitir o por qué algunas marcas llaman más la atención que otras. Poco a poco, sin darme cuenta, dejé de verlo solo como entretenimiento y empecé a verlo también como algo de aprendizaje.
Durante este proceso, empecé a guardar cosas que me parecían interesantes, ya fueran campañas, ideas o publicaciones que estaban bien trabajadas. A veces incluso las reviso después para entender mejor por qué funcionan.
Además, esto me ha ayudado a tener una visión más crítica y a darme cuenta de que hay mucho trabajo detrás de algo que, a simple vista, puede parecer sencillo. También me ha servido para coger ideas para mis propios proyectos.
Actualmente, sigo con este hábito de observar más lo que consumo en redes, pero de una forma más consciente. En conclusión, algo tan cotidiano como las redes sociales se ha convertido en una pequeña herramienta para seguir aprendiendo marketing sin darme cuenta.
Deja un comentario